Hace 119 años se concedió en Estados Unidos la patente que protegía el compuesto activo de la aspirina.

El 27 de febrero de 1900, la Oficina estadounidense de Patentes y Marcas concede al químico alemán Félix Hoffman, la Patente No. 644,077 que protegía el ácido acetilsalícilico conocido comercialmente como aspirina.

Con más de 100 años, el ácido acetilsalícilico continúa siendo un fármaco ampliamente utilizado como antiinflamatorio, analgésico, antipirético y antiagregante plaquetario.

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