Desde la primera celebración en 1974, el Día Mundial del Medio Ambiente ha ayudado al PNUMA (El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente) a concientizar y crear presión política para abordar temas como la reducción de la capa de ozono, la gestión de productos químicos tóxicos, la desertificación o el calentamiento global.

El Día se ha convertido en una gran plataforma mundial para tomar medidas sobre cuestiones medioambientales. A lo largo de los años, han participado millones de personas para promover el cambio en nuestros hábitos de consumo, así como en las políticas nacionales e internacionales.

A continuación un resumen del informe del  Secretario General de las Naciones Unidas António Guterres.

Este año, el tema del Día Mundial del Medio Ambiente gira en torno a la contaminación del aire.

Se calcula que nueve de cada diez personas en el planeta están expuestas a niveles de contaminación atmosférica que superan los de las directrices sobre la calidad del aire marcadas por la Organización Mundial de la Salud. Como consecuencia, nuestra esperanza de vida es menor y algunas economías se están viendo perjudicadas.

Si queremos mejorar la calidad del aire, debemos saber a qué nos enfrentamos. Las muertes y enfermedades derivadas de este tipo de contaminación se deben a partículas diminutas que penetran en nuestro organismo cada vez que respiramos.

El aire contaminado se cobra la vida de unos siete millones de personas cada año, ocasiona problemas de salud de largo plazo, como el asma, y frena el desarrollo cognitivo de los niños.

Muchos de estos contaminantes atmosféricos contribuyen también al calentamiento del planeta.

Por tanto, hacer frente a la contaminación del aire nos brinda una oportunidad doble, pues ya se ha demostrado que hay muchas maneras de limpiar el aire y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a un mismo tiempo, como prescindir de las centrales eléctricas de carbón o favorecer las industrias, los medios de transporte y los combustibles de uso doméstico que son menos contaminantes. El uso cada vez más habitual de las energías limpias, gracias a que cada año invertimos más en fuentes renovables que en combustibles fósiles, resulta de gran ayuda. Los medios de transporte menos contaminantes son también cada vez más habituales en todo el mundo.

La crisis a la que nos enfrentamos actualmente merece el mismo grado de atención. Es hora de actuar con contundencia.

Su mensaje a los gobiernos es claro: gravar la contaminación, dejar de subvencionar los combustibles fósiles y dejar de construir nuevas centrales de carbón. Necesitamos una economía verde, no una economía gris.

En este Día Mundial del Medio Ambiente, tomemos todos medidas para respirar tranquilos. Desde presionar a los políticos y a las empresas hasta cambiar nuestros propios hábitos, todos podemos reducir la contaminación y ganar la partida al cambio climático.

https://www.un.org/es/events/environmentday/sgmessage.shtml

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