El 20 de julio de 1836 nace Thomas Clifford Allbutt en Yorkshire, Inglaterra, quien en 1866 inventó el que se considera el primer termómetro clínico.

Los orígenes del termómetro se remontan al siglo XVI, época en que Galileo Galilei inventó un termoscopio conformado por un tubo de vidrio en forma de bulbo, en donde uno de sus extremos se sumergía en agua y la columna de agua en su interior variaba de longitud en función de la temperatura del aire contenido dentro del bulbo. En 1611, Santorre Santorio utilizó el mismo termoscopio de Galileo pero le incluyó una escala que le permitía medir la altura del líquido dentro del tubo.

A mediados del siglo XVII, Fernando II de Medici construyó el primer termómetro cerrado, colocando mezclas de alcoholes dentro de un recipiente de vidrio. Posteriormente, en 1714, el físico Gabriel Fahrenheit reemplazó las mezclas alcohólicas de Medici por mercurio, lo que le permitió mediciones de temperatura mayores.

En 1866, Thomas Clifford Allbutt inventa el termómetro clínico, que era un termómetro cerrado de aproximadamente 15 cm de largo, el cual era capaz de medir la temperatura de un paciente en 20 minutos.

El termómetro continuó mejorándose hasta el desarrollo del termómetro digital. En 1973, la Oficina Estadounidense de Patentes y Marcas concedería la Patente No. US 3,729,998 a Fritz Kurt Mueller, Billy Otis Martin, James Parker Chandler y Robert Cherry Martin por un termómetro digital para pacientes.

Tal termómetro se encontraba conformado por una sonda que medía la temperatura; fundas de sonda desechables; un sistema electrónico que comprendía medios para precalentar el extremo de la sonda en contacto con el paciente; y un indicador digital de temperatura.

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